Manuel Godoy y Álvarez de Faria


natural de Badajoz, ingresó a los diecisiete años en la Guardia de Corps del rey Carlos III. En ese empleo conoció y trabó amistad con el futuro Carlos IV y su esposa, María Luisa de Parma. Al llegar estos al trono, le ascienden a diversos puestos hasta llegar a ser ministro del Estado. Se convierte, así, en el valido del rey, todopoderoso personaje que dirigió España. Declaró la guerra a Francia cuando fue ejecutado por los revolucionarios el rey, Luis XVI. Tras invadir Cataluña los franceses, se firma la paz de Basilea (1795), en la que se nos devuelve el territorio y Godoy es nombrado "Príncipe de la Paz". Por el primer tratado de San Ildefonso (1796) España y Francia se unen contra Inglaterra. Los fracasos militares San Vicente, Trafalgar,…) y la mala gestión económica hacen que Godoy dimita en 1798. Vuelve a su puesto de valido y firma el segundo tratado de San Ildefonso (1800), esta vez contra Portugal y siguiendo las pretensiones del emperador francés, Napoleón Bonaparte. Esta actitud le granjea mayor enemistad con la nobleza, que conspira contra él. Éxito militar propagandístico fue la incorporación de Olivenza (1801) tras un enfrentamiento militar en la frontera portuguesa (guerra de las naranjas) Otro acuerdo con Francia, Fontainebleau (1807), permite el paso de las tropas francesas por suelo español para luchar contra los portugueses. La ocasión se aprovecha para invadir también España, se iniciará, así, la Guerra de la Independencia (1808-1814). Godoy es arrestado a instancias de sus enemigos en el llamado motín de Aranjuez (1808). Luego, marchará al exilio con los reyes. Se trata de un político que ha gozado de muy mala fama en la historiografía española, pero al que hay que reconocer su interés por aplicar determinadas reformas ilustradas y su atrevimiento para limitar algunos de los privilegios de la Iglesia y de la nobleza. Intentos desamortizadores, etc.